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Nicky Hayden, las leyendas nunca mueren

Nicky Hayden, las leyendas nunca mueren

La vida es un camino que tiene siempre un inicio y un final. Pero hay vidas que llegan un poco más allá.

El diccionario de la RAE define, entre otras connotaciones , la palabra leyenda como persona convertida en ídolo. Y Nicky Hayden es una leyenda, y las leyendas nunca mueren. 

Son muchos los artículos y notas que he leído en un par de horas sobre Nicky Hayden, de amigos, de conocidos, de aficionados, de admiradores, de compañeros, de profesionales de la prensa, y la nota común es que Nicky era GRANDE.

Y no seré yo quien lo mejor lo defina, pero no puedo dejar pasar la oportunidad de contar tres de mis humildes momentos vividos con él .

Se presentaba el equipo Repsol Honda en Montmeló con motivo de los IRTA, marzo del  2003, mi hermano Marcelo Carbone me invitaba a compartir ese rato tan bonito junto a personas como Javier Inclán o Ginés Guirado. Era todo un lujo estar junto al joven recién llegado de Kentucky y que destacaba por su exquisita educación y sonrisa. Allí tuvo que salvar algunas preguntas no pactadas y que seguro contará Carbone en estos días.

En 2004 compartía box con el brasileño Alex Barros. Y ese año tuve la suerte de adquirir una de las tres primeras unidades de la nueva CBR600RR que llegaron a España con la condición de llevármela a Canarias. Mi entusiasmo por Nicky ya lo llevaba dentro. Y quise comprar un caso réplica del suyo, pero Arai no distribuía ese casco en Europa, pero gracias a Elisabeth, una amiga de Barcelona que trabajaba en Honda, logramos obtener un ejemplar, nada barato por cierto. El jueves 29 de abril del 2004, Nicky Hayden compartía tertulia con Alex Barros fuera del box de Jerez. Me acerqué con el casco en la mano pero a cierta distancia, respetando su intimidad y su momento. Pero él miró varias veces porque el casco le resultaba muy familiar. Tras varios minutos al mantener la vista fija le hice un gesto de “me lo firmas” y se acercó.

Recuerdo verle coger el casco y analizarlo todo para expresar: It’s mine, con esa sonrisa suya. Años después me firmó dos nuevas réplicas sonriendo al verlos. Conservo dos cascos ( las fotos de este blog) ,  el otro y las fotos de esos momentos, así como los de la presentación  y muchos años más, quedaron en manos ajenas, pero la retina y el corazón conservan con plenitud lo vivido.

Y años más tarde, un joven canario, Badel, había renacido de un accidente en bici, y era muy fan de Nicky. Me pidió su hermano que le trajera una foto firmada. Y Nicky, cuando le conté la historia en mi pobre inglés, y con una jefa de prensa un tanto desagradable, me recibió en el camión de Honda y firmó esas fotos, que Badel conserva con mucho cariño.

Desde el principio Nicky siempre ha sido mi leyenda, y ahora sus cascos son mi tesoro junto a otros pequeños recuerdos.

Nicky nos dejó haciendo otro de los deportes que compartimos muchos, el ciclismo, pero como me decía Willy Rivas o Quim Torres, padres de Dani Rivas y Rubén Torres, murieron haciendo lo que les gustaba. Gracias Nicky, el chico de Kentucky.

D.E.P.

Yiyo Dorta

#YD

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